En el nombre de Adam
Hoy hablamos de la tragedia de Ceuta, del desaparecido Paul Biya, de Ghana, Sudán, Sudáfrica y mucho más
👋🏼 ¡Hola, hola! Somos Soraya y David, bienvenido, bienvenida, a La Newsletter de África Mundi.
Sabías qué… no solo en España hay preocupación por lo tarde que los jóvenes empiezan a hacer sus familias. En Uganda también, y el presidente Yoweri Museveni ha propuesto, ojo, poner un límite al pago a la familia de la novia por su mano. Sí, sí, a la dote, vaya. Pa’ flipar.
Adam y las madres
Disclaimer: esta historia está basada en lo que me ha ido contando Soraya desde Castillejos y Ceuta, donde está reportajeando como periodista autónoma incansablemente desde que más de 40.000 personas cruzaran la frontera en tan solo un día. Es como si lo hubiese escrito ella, que no para entre varias teles, medios y sus redes sociales. Si queréis enteraros de verdad de cómo están las cosas, seguidla en su Instagram.
Adam llevaba tres días sin beber. Tiene 21 años. Había llegado a Castillejos andando desde Tánger durante doce horas, tras haber cogido un bus desde Casablanca, de donde había llegado en tren desde Marrakech. Allí, vende lo que puede. No mucho, porque es negro y muchos marroquíes no le compran por ello. Él es de Sudán, toda su familia vive en Jartum pero él huyó de la guerra civil hace dos años. Como tantos jóvenes, Adam, se unió a la llamada de cruzar la frontera a Ceuta en grupos de redes sociales como Haraga Ceuta o Haraga Fnidek. Haraga es un término árabe del norte de África que significa «los que queman» y se usa para nombrar a los migrantes clandestinos que cruzan el mar hacia Europa.
Desde Castillejos, le contaba a Soraya que le habían “echado de Ceuta”. Días después no sabemos si habrá vuelto a Marrakech ni cómo estará.
Al otro lado, en el CETI de Ceuta, hay todavía centenares de personas agolpadas en torno a la colina. Cuenta Soraya que son la mayoría inmigrantes como Adam, pero sin sus papeles. Sudaneses, yemeníes e incluso palestinos, personas que Marruecos ha dejado volver por no tener papeles y que ahora buscan asilo en España.
No son la mayoría, no. La gran mayoría son esos marroquíes que han vuelto a su propio pie tras ser estafados por la falsa ilusión de ser recibidos en España con los brazos abiertos y que causó una trágica marea humana en apenas unas horas.
Porque hoy no es día de hacer análisis de qué falló: si la inteligencia y seguridad española no viendo la llegada de casi la misma población que toda Ceuta, si se le fue de las manos al gobierno marroquí dejando que pasara, con el Rey Mohamed VI a apenas 20 kilómetros de allí celebrando el Día del Trono, o qué. Está claro que todos fallaron, intencionadamente o no, pero lo que es inadmisible es que hayan muerto unas cien personas y dé igual.
Parece que a la gente le igual que haya madres esperando en la frontera a ver si vuelven sus hijos, que no saben si son uno de esos cuerpos que yacen ahogados en el mar, buscándolos con lanchas. Parece que el Guardia Civil que rescata con un flotador a un joven, o que eleva en sus brazos a un bebé para que no se ahogue, es un traidor. Un vendido al Rey de Marruecos, a la Agenda 2030 o a bien sabe qué, porque parece que no esté salvando a una persona. Está salvando a un moro. A un invasor. A un peligro para la seguridad nacional de los españoles. Ah, y a una amenaza para preservar la raza. Porque no queremos personas con la piel morena, sino que se lo digan a Soraya, que tiene que aguantar auténticas barbaridades en sus redes. Veo comentarios que me pueden hacer pensar un poco cómo era Alemania en 1933.
Es natural tener miedo ante la llegada de más de 40.000 personas de golpe, personas que no sabes quiénes son, que no hablan tu idioma y que colapsan toda una ciudad en cuestión de minutos. No es malo sentir miedo, pero es un fracaso como sociedad no querer ver el drama humanitario de quienes juegan con vidas humanas, y culpar en el fondo a esos jóvenes, pobres o no, que cruzan la frontera jugándose la vida animados por la falta de oportunidades en su país y que se enfrentan al desprecio absoluto por la vida humana a ambos lados de la frontera.
Nosotros creemos que hablar de que lo ocurrido en Ceuta ha sido una tragedia humanitaria no implica decir abran las fronteras impunemente, dejen pasar a todo el mundo y colapsen Ceuta. Ni estamos diciendo que Pedro Sánchez o Mohamed VI sean los mejores y no tengan ninguna culpa, ni que no haya que asumir responsabilidades. Aún así, nos llamarán traidores a la patria, pero joder, piensen por una vez que hay al menos 100 muertos, y si aún así piensan, “que se jodan” o “que no lo hubieran intentado”, pues háganselo mirar.
WINS, las victorias de mujeres contra enfermedades tropicales desatendidas
Esta pasada semana publicamos un reportaje de Soraya tras su viaje a Camerún con la Fundación Anesvad sobre la iniciativa WINS (Women in Neglected Tropical Diseases o Mujeres en Enfermedades Tropicales Desatendidas para situar a las mujeres en el centro de la prevención, la investigación y la respuesta comunitaria frente a dichas enfermedades de la piel.
WINS: las mujeres que quieren sacar del olvido las enfermedades tropicales en Camerún
En varias comunidades rurales del este de Camerún, las Enfermedades Tropi…
⬇️ Pero esto no es todo…
La epidemia de ébola ya es la segunda más grande de la historia tras llegar a 3.748 contagios y 1.657 personas fallecidas. Un total de 690 pacientes permanecen aislados o ingresados, y 708 personas han superado el virus. La tasa de mortalidad se sitúa en 44,2%, y la vigilancia de contactos ha logrado un seguimiento del 80,1%, según ha informado el gobierno de R.D. Congo.
Ethiopian Airlines crece más que puede. Ha facturado 9,1 mil millones de dólares, un 20% más, a pesar de tener escasez de aviones y EE.UU. se ha interesado por invertir en el nuevo aeropuerto internacional de Bishoftu que le colocará como un hub alternativo a los países de Oriente Medio.
Turquía ha firmado un acuerdo con el Gobierno de Sudán donde reafirma su compromiso con ellos, a quienes ya ayuda en la guerra civil contra las Fuerzas de Apoyo Rápido.
En Camerún, los rumores sobre el estado de salud del presidente Paul Biya crecen conforme no aparece. A sus 93 años, lleva desde el 7 de junio, casi dos meses, sin aparecer, y lo único que se sabe es que se iba de “estancia privada y corta a Europa”. Mientras, que sepas quién es su hijo, Franck Biya, quienes muchos colocan para sucederle, aunque está por ver, pues no tiene rango directo.
En Uganda, el líder opositor Kizza Besigye está en la UCI tras desmayarse en el juzgado el pasado miércoles, donde comparece acusado de traición tras llevar en prisión desde noviembre de 2024. Al final Museveni conseguirá matarlo.
En Ghana, el Gobierno apoya una moción para ampliar de cuatro a cinco años los mandatos presidenciales. Estas cosas de entrada no me gustan, la verdad.
Mientras decenas de miles cruzaban a Ceuta, en Marruecos, el Rey Mohamed VI celebraba el Día del Trono con loas del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y poniéndole el nombre de Donald Trump a una autopista en el territorio del Sáhara Occidental.
Ahora, falta saber si Trump sabe colocar a Marruecos en el mapa, porque el Gobierno se ha tenido que disculpar por el “error desafortunado” tras publicar un mapa de África equivocando a todos los países. Es que en fin, solo aciertan Uganda. Costa de Marfil no es ni un país, pintan varios, y Nigeria igual.
En Sudáfrica, la Alianza Democrática, socio minoritario del gobierno, ha llevado a los tribunales la Ley de Expropiación promovida por el CNA por el que se podría expropiar tierras privadas por interés nacional, que se ve cómo una amenaza a los blancos.
Guinea ha dicho que no tiene intención de unirse a la moneda Eco, que adoptarán los países de África Occidental para sustituir el franco CFA y prefiere conservar su franco, que eso sí no es el mismo ni está ligado a Francia.
Un gigante del azúcar y edulcorantes se aproxima a crearse en Sudáfrica. Tongaat Hulett planea adquirir la empresa rival Illovo Sugar y crear un monopolio con valor de mil millones de dólares.
La Cuenca de Orange en la frontera entre Namibia y Sudáfrica se ha convertido en una mina de petróleo que habla de cómo dos países tienen que compartir un preciado recurso natural y económico.
La xenofobia en Sudáfrica hacia los migrantes se ha cobrado el concierto de Tyla en Nigeria, que ha sido cancelado tras pedir por redes su boicot.
Por último, aunque no lo creas el campeonato profesional de pádel ha llegado a Sudáfrica tras pasar por Egipto y este reportaje de Marca habla de cómo puede unir al país.
… Y para acabar, ¡ritmo!
En AfricaPachanga nos ponemos a bailar con la irresistible música de Fally Ipupa, el maestro de la rumba congoleña, bien sazonada de afrobeats y ritmos urbanos.





