¿Qué hay detrás de la ruptura entre Bassirou Diomaye Faye y Ousmane Sonko en Senegal?
🇸🇳 El nuevo escenario político pone a prueba la estabilidad democrática de uno de los países considerados históricamente más estables de África Occidental.
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La sociedad senegalesa contiene la respiración después de la decisión del presidente, Bassirou Diomaye Faye de cesar de su cargo como primer ministro a Ousmane Sonko. Un movimiento que pocos analistas se atrevían a marcar en las quinielas, a pesar del incremento de las tensiones entre estas dos figuras, antes amigos, en los últimos meses.
A las diez de la noche del pasado viernes, el secretario general de la Presidencia, Oumar Samba Ba, anunciaba en la cadena pública RTS que “mediante decreto n.° 2026-1128, firmado el 22 de mayo de 2026, el presidente de la República, su Excelencia Bassirou Diomaye Faye, puso fin a las funciones de Ousmane Sonko como Primer Ministro”.
Minutos después, el propio Sonko reaccionaba en redes sociales: “Gracias a Dios. Esta noche dormiré con el corazón ligero en el barrio de Keur Gorgui”. Horas más tarde, ya de madrugada, cientos de simpatizantes lo esperaban frente a su domicilio al grito de “presidente, presidente”. De pie sobre un 4x4, vestido completamente de negro, sonriente, saludando y haciendo gestos de “a la siguiente”, la imagen de Sonko evocaba más el arranque de una carrera presidencial que una destitución. Y, en parte, así era. Algunos asistentes incluso portaban camisetas de apoyo de cara a las elecciones presidenciales previstas para 2029.
¿Cómo surge la coalición Diomaye-Sonko?
Antes de mirar al futuro es importante entender el pasado. En enero de 2014, Ousmane Sonko crea y lidera el partido Patriotras Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (Pastef). Años más tarde, en 2019, Sonko irrumpe en la política logrando aunar el 15% de los votos en las elecciones presidenciales (que entonces ganó Macky Sall). Dos años después, en 2021, da inicio un periodo de inestabilidad política nunca visto en Senegal.
Por aquel entonces, Ousmane Sonko fue detenido acusado de violación a una joven masajista. Una cuestión que se interpretó por parte de la ciudadanía como una estrategia del anterior ejecutivo de interferir en la carrera política del líder del Pastef. Además, de camino al juzgado fue acusado de “perturbar el orden público” y “participación en una manifestación no autorizada”.
A pesar de ello, Sonko logró presentarse, en coalición con Khalifa Sall, exalcalde de Dakar a las elecciones de alcaldes y presidentes de los Consejos Departamentales, bajo el nombre de “Yewwi Askanwi” (en wolof, “Liberen al Pueblo”). Sonko fue elegido como alcalde de Ziguinchor, una de las principales ciudades de Senegal.
En 2023, en otro giro político (y judicial), Ousmane Sonko es condenado a dos años de prisión por “corrupción juvenil”. Además, es condenado por difamación contra la exministra de Turismo, Mame Mbaye Niang. Todo ello, desata una nueva oleada de protestas. Es en estas fechas, y ante la imposibilidad de poderse presentar a las próximas elecciones presidenciales, cuando irrumpe en el panorama político el nombre de Bassirou Diomaye Faye.
Bajo el paraguas y la marca de Ousmane Sonko, Faye es elegido como secretario general del partido y, más tarde, como candidato a los próximos comicios. En abril de ese mismo año es detenido acusado de desacato, difamación y actos que podrían perturbar la paz pública. Aun así, se le permite continuar con su proyecto presidencial.
Diez días antes de las elecciones, el 14 de marzo de 2024, Ousmane Sonko y Bassirou Diomaye Faye son puestos en libertad y participan en los comicios como candidatos. La victoria de este dúo fue aplastante. Un logro que se consolidó con la mayoría absoluta del Pastef en la Asamblea Nacional.
Dos amigos que pasaron a ser desconocidos
Senegal se ha caracterizado históricamente por ser un referente democrático y de estabilidad en África Occidental. En una región cada vez más militarizada y marcada por uno de sus periodos más delicados, el sistema político senegalés ha seguido distinguiéndose como un modelo singular en esta zona del continente africano.
A pesar de ello, en los últimos meses, la coalición Faye-Sonko se ha debilitado por diferentes aspectos que han hecho mella en un tándem que nunca se pensó que terminaría de esta manera.
En primer lugar, la gestión de la situación económica. Actualmente, Senegal se sitúa como uno de los países más endeudados del continente. El Fondo Monetario Internacional cifra la deuda pública en el 132% del PIB. El país se debate entre la apertura internacional, la búsqueda de acuerdos y la diversificación económica (con sectores como el petróleo y el gas), frente a una carga creciente de la deuda: solo el pasado mes de marzo se destinaron 410 millones de euros al pago de intereses.
Existen dos posibles vías, según economistas: reestructurar la deuda o endurecer los recortes sociales. Y es aquí donde surgen diferencias entre Sonko y Faye. Mientras uno (Faye) apuesta por el diálogo internacional, el otro (Sonko) insiste en la idea de subir impuestos y reducir el gasto público.
En segundo lugar, las reformas políticas y los procesos para aprobarlas. A principios de mayo, la Asamblea Nacional aprobó, gracias a la mayoría parlamentaria del Pastef, una reforma del Código Electoral. Con ella se permitiría reducir los delitos que impiden a una persona presentarse a unas elecciones presidenciales. Hay que recordar que Ousmane Sonko quedó excluido de los comicios de 2024 después de haber sido condenado por difamación contra la exministra de Turismo.
Desde la oposición se le acusa al ejecutivo de reformar leyes en base a intereses personales. Pero, más allá de esto último, la realidad es que este posible cambio podría dar vía libre al ya ex primer ministro de Senegal a presentarse en las próximas elecciones presidenciales de 2029.
Ahora, con una reforma que todavía debe ratificar Faye, es imposible no recordar las declaraciones del pasado mes de marzo de Ousmane Sonko donde llegó a afirmar que estaba dispuesto a “devolver al partido a las filas de la oposición” si Faye no se “alineaba” con su proyecto para el país. Lo que generó que tiempo después en una larga entrevista del presidente Faye en la cadena pública RTS lanzara una advertencia:
“El primer ministro está ahí porque cuenta con mi confianza. En cuanto se rompa esa confianza, habrá un nuevo primer ministro”.
Y así ha sido.
Jóvenes entre promesas políticas
“Es un momento muy difícil”, asegura por videollamada Serigne Massamba Ndiaye, presidente del Comité Nacional de Jóvenes de la Confederación Nacional de Trabajadores de Senegal. En un contexto en el que, en 2024, la población joven fue la principal impulsora del gobierno actual, esta división hace que muchos miren con tristeza la coalición que un día creyeron como “impulsora de un cambio”.
La edad media de Senegal no llega a los 20 años. Dos años después de la toma de posesión, la sensación entre la juventud oscila entre el desencanto y la frustración ante unas expectativas incumplidas. Un ejemplo de ello fueron las protestas estudiantiles del pasado mes de febrero por el impago de becas universitarias (y el endurecimiento de sus criterios), que se saldaron con numerosas detenciones y la muerte de un estudiante de Medicina, Abdoulaye Ba.
A Massamba Ndiaye, como representante de jóvenes trabajadores, le preocupa que esta situación pueda frenar las inversiones, ralentizar las reformas en curso o impactar directamente en los trabajadores. Especialmente en un país donde la economía sumergida tiene un gran peso.
Ahora, la vista está puesta en el calendario. Con una economía que aprieta, un contexto internacional de incertidumbre absoluta y otro de política interna que tampoco es diferente, la población senegalesa se prepara para las elecciones locales de 2027, en las que se renovarán los consejos municipales y departamentales. Una prueba clave paramedir el pulso real de las decisiones y cambios tomados en la última semana por el Ejecutivo.
La verdadera prueba llegará en 2029, cuando Senegal vuelva a celebrar elecciones presidenciales. Tradicionalmente, los comicios se llevan a cabo el tercer domingo de febrero (salvo en 2024, cuando la crisis política obligó a aplazarlos). Será entonces cuando se mida el alcance real del nuevo escenario que atraviesa el país.
La realidad política actual refleja la existencia de dos perfiles muy distintos. El actual presidente, Bassirou Diomaye Faye, cuenta no solo con plenos poderes políticos, sino también con una mejor imagen en el panorama internacional. En contraste, Ousmane Sonko genera más recelo fuera del país debido a sus posiciones sobre cuestiones como la homosexualidad, que ha llegado a calificar como una “invención de Occidente”. Sin embargo, esa percepción no se corresponde necesariamente con la de una parte importante de la juventud senegalesa, que sigue viendo en Sonko a un líder carismático y al verdadero vencedor de las elecciones de 2024.
La destitución de Sonko abre un nuevo capítulo en la política senegalesa. Porque, más allá de la pugna política entre líderes, el verdadero desafío de Senegal sigue siendo responder a las expectativas de una población joven que mira al futuro entre la incertidumbre y la falta de oportunidades.





