El 15 de abril comenzó un conflicto armado entre Sudán y las Fuerzas de Apoyo Rápido que ha dejado ya más de 528 muertos y 4.550 heridos. Este ha acabado con la segunda propuesta de transición civil propuesta en diciembre y augura un futuro difícil para la revolución comenzada en 2018.
Autora: Paula Domínguez
Alaa Salah es una de tantas mujeres sudanesas que se echaron a la calle a finales de 2018 por el aumento generalizado de los precios de los alimentos y la escasez de combustible y que acabaron con tres décadas de dictadura de Omar al-Bashir. La imagen de la joven de 23 años fotografiada con un vestido blanco tradicional sobre un coche llamando a las protestas la convirtió en un símbolo de unas protestas lideradas por mujeres.
Cuatro años después, poco o nada se escucha de ella. Tampoco de Amira Osmane Hamed, Sulaima Ishaq El-Khalifa ni de otras compañeras activistas que han sido silenciadas. Sus rostros no aparecen, sus voces han sido calladas y su futuro como mujeres languidecen tras cuatro años de esperanzadores intentos por cambiar el país.





