Jesús Herranz (DJ Tubabu): "Siempre dicen que las músicas africanas están de moda, pero nunca de verdad y no hay que obsesionarse"
📚 Hablamos con el creador del programa de música africana más longevo de España: AfricaPachanga cumple 25 años y casi un lustro en África Mundi y lo celebramos hablando de músicas africanas
A Jesús Herranz te lo cruzas por la calle en Madrid y no dirías que sabe mucho de música africana, tal vez ni de música. Si encima le paras con un micrófono y le preguntas a qué se dedica, menos todavía: es un matemática y analista de datos en la fundación Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), y da clases sobre softwares y machine learning en la Universidad Autónoma de Madrid.
Sin embargo, de lo que debería dar clases Jesús es de música africana. Porque Jesús es desde 2001 DJ Tubabu con su programa AfricaPachanga.
Este mes de mayo, su programa semanal de pura músicas africanas ha cumplido 25 años en Radio Enlace, una radio comunitaria en Madrid donde le dieron un espacio a este “friki” de los sonidos, ritmos y cantantes del continente africano.
Los que sois asiduos a estas páginas sabréis que AfricaPachanga cierra la newsletter semanal con una recomendación musical desde hace ya un lustro, un lujo que es gracias a la buena voluntad de Jesús de dar a conocer las novedades musicales del continente a nuestros seguidores. Qué menos que pinchar en el enlace que ponemos cada semana y escuchar su programa. Y si no, hazlo aquí antes de esta clase en forma de entrevista de músicas africanas.
Si quieres escucharle en directo, amenizará de nuevo la gala de los Premios África Mundi con su mesa de mezcla.
¿En qué momento empiezas a tener contacto con las músicas africanas?
A finales de la década de los 80 empecé a conocer a Salif Keïta, Papa Wemba y Khaled en Argelia y empecé a comprar discos. Empecé a conocer que hay otra música menos conocida de la música africana que no llega a ese World Music y empiezo a bucear por ahí. Me vino bien algún viaje a París donde encontré un par de tiendas con rumbas de los 70: Franco Luambo, Papa Wemba, Pépé Kallé y canciones del makossa camerunés . Ibas allí te ponían todos los temas y te llevabas 7 u 8 cedés. Ya en los años 80-90, empecé a comprar libros y a decir: esto no son solo los más grandes. Los de los años 80 tienen una visión de la música africana que solo hablan desde la década de los 60, 70 y 80, pero son súper interesantes.
¿Cuál fue al primer artista que escuchaste en vivo?
A Madrid llegué en el año 1989. Ese año logré ver en salas pequeñas a Salif Keïta y Youssou N’Dour tocando la kora y un balafón. En los años 90 vi a Papa Wemba, que lo traía el ayuntamiento.
¿Cómo ha crecido el seguimiento de las músicas africanas en España desde entonces?
Cuando hablo de música africana, siempre a lo largo de los años hay alguien que dice que está de moda. Siempre está de moda pero nunca de moda de verdad. Pasa ahora un poco con los afrobeats, parece que están de moda, pero lo están de verdad. ¿Hay discotecas de Madrid que pinchan solo afrobeats? No. La gente los conoce, vas a un sitio y pincha ritmos urbanos y mete algo de afrobeats, pero en algo más general. Nunca ha estado súper de moda y nunca va a estar, no hay que obsesionarse.
¿Cómo surge AfricaPachanga?
Tenía en la cabeza hacer algo. En los 90 había mucha inquietud, surgieron las radios comunitarias y el fanzine que se hacía con cuatro fotocopias. Yo quería hacer algo y no sabía cual de las dos, pero escribir me costaba más. Hablé con una persona en una fiesta una noche y me dijo que en Radio Enlace tenían la puerta abierta y fue así de sencillo. Les dije voy a hacer un proyecto, se lo mandé, me dijeron que sí y así empecé.
¿Ha habido variaciones en el programa, siempre ha durado una hora?
Siempre ha sido así y he mantenido dos cosas fundamentales. Una, darle vuelta y seguir dándole vueltas a la música de los 70, que para mí es el periodo creativo más importante de las músicas africanas. La otra siempre ha sido incluir novedades. El día que deje de estar interesado en las novedades de música africana no seguiré mucho, es fundamental. Sigo estando interesado en lo que hay, hay cosas que me gustan, sigo buscando y encontrando, en el momento que me suponga un esfuerzo muy grande lo dejaría. Cuando empecé en 2001 la música actual era de los 90 y yo exploraba los 70, ahora ya que estamos en 2026 no solo recupero música de los 70, sino también de los 80 y 90. Hay muchas cosas de los 90 que se han quedado ahí que a la gente le queda muy atrás, no solo a los grandes de aquella época como Sekouba Bambino o Salif Keïta, sino muchos que pasaron más o menos desapercibidos.
¿Cómo te mantienes al día de todas esas novedades?
Ahora mismo es muy costoso. Antes era difícil porque no había mucha información, era difícil acceder a la información. Había revistas como The Beat, una americana especialista en reggae que era la gran referencia y siempre tenía apartado para músicas africanas. Yo esa revista la recibía mensualmente y me informaba un montón. En aquella época salían artículos en los periódicos, revistas españolas como Rock Deluxe dedicaban algún espacio. Luego en Radio 3 siempre ha habido algún programa que ponía algo de músicas del mundo. Y claro, había libros, no muchos porque no había muchos y si los pedías llegaban a los dos o tres meses. Cada vez que iba a Londres o París me pasaba por tiendas de discos porque el boca boca funciona. Una fabulosa es Sterz Music, eso era una maravilla.
Ahora todo está en internet, pero está tan dispersa que es agobiante, ahora es el exceso. Antes era el defecto. Ahora facilita mucho porque tienes acceso a todo, pero también a toda la morralla, a lo bueno y a lo malo. Cuesta mucho en el sentido de que tienes que estar mucho tiempo explorando. Una cosa que pasa mucho es que he encontrado páginas web muy buenas pero son proyectos que duran cinco años y desaparecen.
¿Qué evolución dirías que han emprendido las músicas africanas a lo largo de las décadas?
Le llamamos la música de ida y vuelta. Son músicas que de alguna manera se crearon en África y que muchos esclavos llevaron a los países fundamentalmente al Caribe, sur de EE.UU., costa de Brasil, Colombia, etc. Esas músicas luego vuelven a África, pero cuando vuelven son de origen africano mezcladas con todo lo caribeño. Los ejemplos claros son las músicas que tuvieron más éxito el highlife de Ghana, que tiene muchísima influencia del calypso y la rumba congoleña que recoge los ritmos afrocubanos. Es música universal reciclada cien mil veces. Siempre hemos pensado que el continente africano estaba aislado, pero musicalmente nunca lo ha estado, ha entrado por los puertos. Ahora lo más comercial como los afrobeats sí tienen patrones de todo el mundo, pero lo notas que es africano, estás escuchando música en un pub y sabes lo que es africano y lo que no es, las voces y los coros.
¿Las voces?
La forma de cantar, de hacer los coros, oyes a Sauti Sol y sabes que son africanos.
¿Pertenecen los ritmos a una comunidad?
El Afrobeats es nigeriano y el amapiano sudafricano, por ejemplo. Nacen en un sitio, pero todas las canciones de moda de África tienen influencia pero lo escuchas en cualquier país, pero es distinta por la forma de cantar.
Mucha gente no entiende la diferencia entre el estilo más global ahora, el afrobeats, y el precurso, el afrobeat, sin s. ¿Cómo lo explicarías?
El origen del afrobeat es la música soul, funk y jazz, toda mezclada de ritmos negros en años 70. A las músicas africanas como el highlife y en menor medida la musica Jùjú de percusiones yoruba bastante fuertes se le mete la forma tradicional de cantar en muchos países como Nigeria o Camerún, el call response con el coro que contesta. Eso en el afrobeats con ese no existe: pierde toda la influencia del soul, funk y jazz porque no están demoda. La influencia del highlife se diluye, pero el call response sí se mantiene que son formas tradicionales.
El afrobeats va más enfocado al baile, el afrobeat no, tenía carga política muy fuerte, pero el afrobeats sí y recoge más bien de las músicas negras de los años 90, fundamentalmente el rap como música negra principal y puesto que se da toque para bailar, también del dancehall jamaicano. Todos esos sintetizadores de los años 80 y 90 pasa a música hecha con ordenador, digital y todo eso.
¿Y entonces por qué lo llaman casi igual?
El afrobeat lo asociamos a un estilo concreto como el de Fela Kuti, pero es más general, con muchas fusiones en el sentido de ritmo afro, pero algo más genérico, siempre asociado a fusión donde el funk y el soul tenían mucha influencia. El jazz en las secciones de viento africanas de los años 70 es fundamental, pero a finales de los años 70 las secciones de viento de la mayoría de estilos africanos desaparece de África, lo que es una pérdida musical.
¿Se ha perdido la canción protesta?
Han cambiado muchas cosas, no solo eso. Antes la mayoría de los músicos hacían formato largo, el cedé y vinilo ha desaparecido, es testimonial, pero hacían obras de 10-12 canciones. Ahora se va al single. Lo único importante es la canción aislada y que pase a ser un éxito. Casi todas las canciones tienen vídeo asociado y muchas de esas canciones entran con un vídeo donde se ve riqueza, coches de lujo, piscinas con gente tomando copas y en bikini. Esa es la imagen que se transmite a la juventud de se puede ser feliz de esta forma.
Yo creo que la mayoría de las canciones comerciales van por ahí, pero hay muchísimos músicos que siguen teniendo un componente político fuerte. Sí es verdad que más que políticos son reivindicaciones sociales como derechos de las mujeres, derechos de la juventud y los niños, que no sean explotados laboralmente, reivindicaciones más importantes. Hay una cierta dejadez por la creencia de que los gobiernos siempre son corruptos, por eso en lugar de luchar contra el gobierno van a cosas más amplias como tener una buena educación.
El reggae por ejemplo siempre ha sido más combativo, hay un tipo de rap más combativo. Eso sigue estando vigente en África hecho por africanos, no solo músicos de la diáspora, pero la música no tanto para bailar no va tan al top-10 de las listas.
¿Pero sigue teniendo relevancia social?
Sí, pero antes en la figura del griot del oeste africano en Mali, Senegal, Guinea, etc, eran cantantes con mucha influencia social. Hacían canciones de alabanza al que le pagaba, eso siempre ha estado muy metido en África, pero luego fue cambiando para criticar al que no paga. El origen de la costumbre de los africanos de forma tradicional a escuchar temas políticos y sociales en sus canciones. Eso derivó en los años 70 a través de la música nigeriana, cuando empezó el BlackPower en EE.UU. y llegó a África a finales de los 60, ya empiezan a protestar. Es la época de las independencias y se admite ese mensaje y se promociona junto a ideas panafricanistas, pero esas ideas no se han perdido y siguen estando en las canciones. Muchas canciones hablan de la unión entre los países africanos, más a nivel social que a nivel político, porque el político está tan alto y es necesario relaciones más fluidas.
¿Te influyen tus gustos musicales? Es decir, ¿te ves obligado a poner música que no te guste por dar voz a todos los estilos que hay de cara al oyente?
No lo hago. Esa pregunta me la hizo Chema Caballero en los Encuentros del Rift. Pongo las canciones que me gustan, es que no tendría sentido hacer otra cosa. Date cuenta que hasta hace diez años yo compraba toda la música y ponía lo que yo compraba. No tiene sentido comprar música que no te gusta. Ahora es más fácil porque todo es digital, pero para mí mi programa es algo muy personal, no pongo nada que no me guste. Hay excepciones, pero poquitas. No es una visión de música africana porque nadie me paga, si alguien me pagase lo haría a gusto.
¿Qué cantante o estilo te gusta ahora más en auge?
A ver yo creo que hay muchos estilos, lo cual es bueno, hay como movimientos. Hay gente en distintos países que eso es lo interesante. Me interesa la gente que recupera y moderniza la música de los 70. El highlife de Ghana, de Santrofi que recuperan esos ritmos, muy respetuosamente pero con sonoridad moderna. La música en Benín y Togo asociado al afrofunk de raíces de ritmo vudú. Esos movimientos me gusta mucho.
Hay otra gente que eso lo hace pero siguen con instrumentos de toda la vida lo cual me interesa mucho, pero hay menos. Antes me gustaba mucho ir a buscar instrumentos tradicionales, pero ahora es buscar una guitarra eléctrica porque ya no hay, o un bajo. Ya no pido nada más, no pido una kora o ngoni, pido otra cosa. Hay gente que sigue haciendo eso y me interesa mucho porque enlaza con la gran música y siguen siendo originales.
Por ejemplo, Angelique Kidjo es una cantante excepcional, más moderna. Lo ha hecho todo: funk, soul y ahora que interesa el afrobeats y amapiano se pone a hacer afrobeats y da clase a cualquiera porque es buena. Ojalá más gente como ella con todo ese conocimiento que se adapta.
¿Los 25 años los has pasado en la misma radio y a la misma hora?
Antes era un horario más asequible, los lunes a las 20:00 o 21:00, ahora los miércoles las 23:30 es más difícil oír radio, pero opr internet llegas a quien quieres. También a los que escuchamos los tienes en formato podcast las 24 horas del día y te escuchas dos programas seguidos. Pero me siguen escuchando. El programa ha cogido un público fiel, de cientos de personas. He renunciado a los grandes sueños, la realidad es la realidad y hay que sentirse a gusto en el formato que haces si no llegas a más gente.
En España no hay nadie que haya durado más de cuatro o cinco años, pero tu llevas 25. ¿Cómo lo haces?
Me preguntaban cuál era el secreto de durar cuanto tiempo. El secreto es tener una muy buena colección de discos, si haces un programa del estilo que sea, al año ya no sabe qué poner si no renuevas la colección de discos. Así muchos se aburren y a los dos años se lo dejan. La gracia está encima que ahora no te gastas tanto dinero, basta con mantener esa colección en cualquier plataforma, hay gente que pincha desde Spotify. Hacer un programa de radio lo puede hacer cualquiera, pero la pregunta es, ¿ estás dispuesto a tener esa colección de discos, aunque sea mental? Esa es la gracia
Revela el misterio. ¿Por qué AfricaPachana y de dónde viene tu nombre artística, DJ Tubabu?
El del programa viene porque la paachanga es festiva para bailar. El primer grupo de Manu Chao era un estilo que le llamaban la pachanga, con temas muy cortos, aires latinos y punkies, una mezcla muy buena y me gustó como quedaba.
Tubabu es como le llaman a los blancos en Mali y Burkina Faso y yo soy blanco metido en cosas de negros, pero soy blanco. Siempre seré un blanco interpretando la música echa por negros, es así, con sus limitaciones.
¿Te ha permitido viajar la música africana al continente?
En África estuve en Mali, Burkina Faso y en Camerún, pero viajaba más a Asia. El primer viaje a Mali y Burkina Faso me abrió mucho el sentido musical, entonces con casetes me traje mucho, lo llevabas a una tienda y la gente encantada que estuvieras horas y horas escuchando. Así conocí a Ernesto Djedjé de Costa de Marfil, que le tengo mucho cariño.
Luego en Camerún más tarde me hice una colección de makossa y bikutsi. El makossa incorpora guitarras congoleñas al funk y soul, está influenciado por el soukous, las guitarras congoleñas le incorporan. El bikutsi es más tribal, más machacona que venía de seguir marcando fuerte con el pie, coge el ritmo mucho más africano, menos bailable, pero a mi me encanta.





