Euphrasie Kouassi Yao: "Cambiar mentalidades es una tarea de largo plazo, pero cuando combinas leyes, formación y acción comunitaria, el cambio es posible"
🇨🇮 Ministra, académica y referente internacional, Euphrasie Kouassi Yao impulsa la igualdad como estrategia de desarrollo y rompe el mito de la ausencia femenina en Costa de Marfil.
Euphrasie Kouassi Yao es una de las figuras más influyentes de Costa de Marfil en la promoción de la mujer y la construcción de paz sostenible. Ministra asesora y consejera del presidente Alassane Ouattara, fue ministra de Promoción de la Mujer, la Familia y la Protección de la Infancia, y es la única mujer que ocupa una Cátedra UNESCO en su país. En 2026 recibe el Premio Harambee a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana, patrocinado por los Laboratorios Pierre Fabre, en reconocimiento a sus más de 35 años de servicio a la paz, el bienestar comunitario y la institucionalización de la igualdad de oportunidades.
El galardón, creado por Harambee España en 2010, distingue a mujeres africanas cuya labor humanitaria, educativa o cultural ha transformado sus sociedades. La entrega tuvo lugar el pasado 3 de marzo de 2026 en la sede de las Instituciones Europeas en Madrid. Reconocida por la Unión Africana y Naciones Unidas por su contribución a la implementación de la Resolución 1325 sobre Mujeres, Paz y Seguridad, Euphrasie Kouassi Yao también ha trabajado como consultora en organismos como Naciones Unidas, el Banco Africano de Desarrollo y el Banco Mundial.
¿Qué la impulsó a trabajar en el ámbito de la igualdad de género en Costa de Marfil?
Hay dos razones principales que marcaron mi camino. La primera es personal: soy huérfana de madre desde los dos años. No conocí a mi madre y, de alguna manera, todas las mujeres que veo representan esa figura para mí. Cuando veía a mujeres rurales sufrir, sentía que debía hacer algo.
La segunda razón fue profesional. Di clases en un liceo femenino, el Liceo Sainte-Marie, y veía a jóvenes brillantes, con calificaciones excelentes. Sin embargo, cuando miraba los espacios de toma de decisiones en la sociedad, no encontraba mujeres en esos cargos. Me preguntaba: ¿qué ocurre entre la escuela y los puestos de poder? Si son inteligentes y capaces, ¿por qué no llegan? Sabía que había un problema estructural.
Más adelante, descubrí el enfoque de “Género y Desarrollo”, que ofrece herramientas, métodos y estrategias para corregir desigualdades. Me formé en Israel, Bélgica y Japón. Al regresar a Costa de Marfil, adapté esos conocimientos a nuestra realidad y desarrollé mis propias herramientas. Desde entonces, he trabajado con un enfoque científico y estructurado.
En todo este tiempo, ¿de qué cambio estructural se siente más orgullosa durante su etapa como Ministra de Promoción de la Mujer?
Mi mayor logro fue contribuir a incorporar la perspectiva de género en la Constitución de 2016. Sabía que cambiar mentalidades es difícil, pero sin un marco jurídico sólido es imposible avanzar. Logramos incluir la igualdad de género en el preámbulo y en varios artículos clave, incluyendo disposiciones sobre violencia basada en género. Hoy, nuestra Constitución es una de las más avanzadas en esta materia.
Otro logro importante fue impulsar la ley de cuotas del 30% de representación en las instituciones. Aunque no pude finalizar el proceso antes de dejar el cargo, la ley finalmente fue aprobada. Para que una sociedad avance, hombres y mujeres deben estar representados. La ley obliga a buscar y promover mujeres en espacios de decisión.
Cambiar mentalidades toma tiempo, pero las leyes crean obligaciones. Hoy Costa de Marfil ha sido reconocida como uno de los países africanos mejor posicionados en igualdad de oportunidades según indicadores internacionales. Tras 37 años de trabajo, empiezo a ver resultados.
Usted creó un programa de capacitación en ingeniería de género. ¿En qué consiste y qué impacto ha tenido?
Desarrollé un programa transversal porque el enfoque de género debe aplicarse desde el nivel comunitario hasta el nivel de los tomadores de decisiones. Creamos una formación de nueve meses (el tiempo simbólico de una gestación) dirigida a ministros, embajadores, juristas, altos funcionarios y líderes.
Muchos hombres, durante la formación, se emocionan profundamente al darse cuenta de cómo sus mentalidades habían sido moldeadas por patrones culturales desiguales. Después de la capacitación, transforman sus prácticas en sus instituciones y familias. Actualmente, el programa está presente en 11 países y ha formado a más de 500 personas. Hemos desarrollado también el concepto de “masculinidad positiva”, que promueve el trabajo conjunto entre hombres y mujeres.
El impacto ha sido concreto. Por ejemplo, el Director General de Aduanas nombró a tres mujeres en puestos directivos, y ellas generaron el 70% de los ingresos presupuestarios. Por otro lado, el Ministerio de Educación creó una Dirección de Género y Desarrollo.
En muchas de sus políticas habla del “mito de la ausencia”, ¿qué significa?
Existe la percepción de que no hay mujeres competentes para ocupar ciertos cargos. Decían: “No sabemos dónde están las mujeres capacitadas”. Para romper ese mito, creamos una base de datos nacional llamada Compendium de Competencias Femeninas.
Su objetivo es reforzar la visibilidad, participación y liderazgo de las mujeres en los asuntos públicos y privados. Identificamos mujeres en cuatro categorías: Mujeres profesionales y académicas, Mujeres rurales, Jóvenes y Mujeres de la diáspora.
En las zonas rurales, utilizamos 12 criterios para identificar liderazgos locales. Reconocimos públicamente a mujeres influyentes en sus comunidades. Eso fortaleció su autoestima y legitimidad social. Gracias a este programa una mujer rural llegó a ser diputada por primera vez, otra se convirtió en alcaldesa y mujeres de la diáspora regresaron y asumieron cargos diplomáticos. Cuando visibilizas el talento, desmontas el mito de la ausencia.
También ha participado en espacios internacionales como Naciones Unidas especialmente en la implementación de la Resolución 1325, ¿por qué es importante que las mujeres africanas participen en estos espacios?
La Resolución 1325 sobre Mujer, Paz y Seguridad es fundamental. Cuando la conocí, entendí que debía aplicarse en Costa de Marfil. En 2006 elaboramos un plan de acción nacional involucrando ONG, autoridades y Naciones Unidas. Trabajamos en la lucha contra la violencia sexual, en la participación de las mujeres en la toma de decisiones y en la integración del género en procesos de reconstrucción posconflicto.
Costa de Marfil fue uno de los primeros países en implementar acciones concretas basadas en esta resolución. A raíz de ello, en 2019 creé CREAPEC (Comunidad Regional para el Empoderamiento y la Paz), porque los conflictos han cambiado: ya no son solo guerras entre Estados, sino crisis que afectan directamente a comunidades. Debemos empoderar a mujeres y jóvenes para construir paz desde lo local. Hoy CREAPEC está presente en cuatro continentes y ha alcanzado a miles de personas. La paz no depende únicamente de líderes políticos, nace en las comunidades.
Después de tantos años, ¿qué la motiva a seguir?
Trabajo por resultados. Cuando veo que una mujer rural se convierte en diputada o que un ministerio cambia su estructura, sé que el esfuerzo valió la pena. Cambiar mentalidades es una tarea de largo plazo, pero cuando se combinan leyes, formación y acción comunitaria, el cambio es posible.




