El soft power o poder blando implica la capacidad de una nación para influir en las preferencias y comportamientos de diversos actores en el ámbito internacional (estados, corporaciones, comunidades, públicos, etc.) a través de la atracción o la persuasión en lugar de la coerción.
El poder se deriva y se ejerce de diversas maneras. El informe del Global Soft Power Index 2024 ha divido los elementos básicos del poder blando en ocho pilares clave: negocios y comercio, relaciones internacionales, educación y ciencia, cultura y patrimonio, gobernanza, medios y comunicación, futuro sostenible y personas y valores.


